
Diez años vendiendo, y un sitio de dos pestañas
El punto de partida
El logotipo era una imagen centrada sobre blanco y la navegación entera cabía en dos pestañas. El problema no era que se viera mal: era que no ayudaba a comprar. Quien busca un vestido para una boda no busca «catálogo», busca su evento.


El sitio ordenado por momento
La decisión de fondo
La portada se ordenó por evento (La Noche, El Día, Invitada, Ocasiones), cada uno con su fotografía, su titular y su temperatura. Cada mundo es una entrada distinta a la misma tienda, con su fotografía y su tono propios.





Un catálogo que se recorre por disponibilidad y talla
307 artículos
Filtros por disponibilidad, precio, talla, color y largo. La disponibilidad va primera porque quien necesita un vestido para dentro de dos semanas filtra antes por lo que hay que por lo que le gusta.



La talla agotada se tacha, no se esconde
Una decisión deliberada
Esconder lo agotado deja al cliente adivinando si la talla existe. Tacharla le dice que existe y que hoy no está, y deja ver el tamaño real del inventario.





Del carrito al pedido confirmado
El final del camino
El recorrido termina en un pedido confirmado, con folio y total.


En el teléfono la retícula se rehace
En el teléfono
El titular cambia de corte, los mundos pasan de rejilla a recorrido vertical, y la ficha reordena la galería para que la talla y el botón caigan en la misma pantalla.



Todo lo que se construyó
El sitio completo
Cada página del sitio, cortada en franjas y superpuesta; y las trece pantallas enteras, contadas.


Dos familias y una regla
El display sólo donde hay un nombre propio
Un display de contraste alto para los nombres de colección y una sans geométrica para todo lo que se lee de corrido. El display no aparece en ningún botón, ninguna etiqueta, ningún precio. Esa disciplina es lo que le da peso al nombre de una colección sin tener que agrandarlo.
La tienda es suya; la forma, escrita
Sobre lo que ya usaba
La tipografía, la retícula y el comportamiento del catálogo están escritos a mano, sobre Shopify, que es donde la clienta ya vendía.
