Caliber·Studio Cotizar ↗

Una marca lista, sin dónde vender


El punto de partida

El producto, el empaque y el logotipo ya existían. Lo que no existía era dónde venderlo. Para un producto único, montar una plataforma con renta mensual es pagar todos los meses por lo que se usa una vez.

La portada de Brushia con el titular «Míralas renacer» sobre el video del producto
La portada. El golpe cae en el verbo.

La prueba, antes que el argumento

La primera objeción de quien compra es «¿de verdad limpia mejor que un jabón?». Se contesta antes de decir nada: se arrastra el tirador y la brocha pasa de sucia a impecable. Es la comparación puesta en las manos de quien duda.

El comparador antes/después corriendo en un portátil, con el tirador a media brocha
Se arrastra. La mitad izquierda es la brocha sucia.

Cuatro pasos, cinco minutos


El ritual

Los cuatro pasos son los del empaque, palabra por palabra. Lo que se hizo fue darles forma, con un icono propio por paso y un hilo que los une, para que se entiendan de un vistazo y no haya que leerlos.

La sección de los cuatro pasos con sus iconos propios enlazados
Un icono por paso, dibujados para esto.
La sección de beneficios de piel corriendo en un portátil
Los beneficios que dio el cliente hablan de piel.

El reencuadre

Brushia no vende brochas limpias: vende piel limpia. Los tres beneficios que escribió el propio dueño hablan de poros, de acné y de zonas delicadas, y el sitio se ordenó alrededor de eso.

Macro de la brocha limpia con una gota cayendo sobre espuma
El gesto de uso.
El packshot de la bolsa y el reverso del empaque con las instrucciones
El frente y la vuelta. Los datos impresos son del cliente.

Dos cortes del mismo anuncio


La película

El anuncio se monta dos veces, no se estira. El horizontal manda en la portada de escritorio; el vertical se cortó aparte para el teléfono y para lo que la marca publica en Instagram y TikTok, que es donde Brushia vive.

El corte horizontal, el de la portada.
El vertical. Mismo metraje, otro montaje.

La ficha que cobra


La compra

Se construyó con la tarjeta dentro de la página, sin rebote a ninguna cartera, que era lo que el cliente pedía. Hoy el botón manda a Amazon, cambio suyo posterior a la entrega, y por eso es lo que se ve en estas capturas. La máquina de cobro sigue debajo.

La ficha de producto con la tarjeta de compra sobre fondo plum
Una bolsa, 250 g, y lo que rinde. Nada más que decidir.
Tres teléfonos mostrando la portada, los pasos y la ficha de Brushia
Entrada, ritual y compra, en la mano.

La misma página, dos anchos

En escritorio el titular va a la izquierda y la imagen a la derecha. En el teléfono la imagen sube y el texto baja: el orden de lectura se mantiene aunque la página pierda dos tercios de ancho.

La sección de marca en portátil y en teléfono, lado a lado
Dos columnas que se apilan sin perder el orden.

Y la herramienta con la que lo opera


El panel

El dueño abre su panel y ve lo de hoy, lo que falta por enviar y quién le compró. Siete pestañas, veinticuatro puntos de datos detrás, y una base propia. Sin renta mensual y sin depender de nadie.

El tablero del panel de Brushia corriendo en un portátil
El tablero. Datos de demostración.
Las siete pestañas del panel repartidas en rejilla
Tablero, analítica, pedidos, carritos, clientes, producto, ajustes.

Construido por piezas

Cada tarjeta del panel se diseñó para contestar una pregunta que el dueño se hace a diario: ¿hay algo sin enviar?, ¿alguien dejó su carrito?, ¿cuánto llevo hoy?

Componentes sueltos del panel flotando sobre el rosa de la marca
Componentes del panel, sueltos. Datos de demostración.

Lo que mide

La analítica es un embudo. De cada cien que entran, cuántas llegan al carrito, cuántas al pago y cuántas compran. Eso es lo que señala en qué punto se pierde al comprador.

La pestaña de analítica con el embudo de conversión
El embudo, paso por paso. Datos de demostración.
La lista de pedidos con sus sellos de estado
Cada pedido con su estado. Nombres y folios inventados.

Y se instala en el teléfono


En la mano

El panel se instala como aplicación y funciona en el teléfono, que es donde uno está cuando entra un pedido.

El panel de Brushia corriendo como aplicación en un teléfono
El negocio completo, en la mano. Datos de demostración.

Y algo que aún no estrena

El sitio lleva además un blog con su índice y su mapa del sitio, hecho para que nada salga publicado sin pasar por su aprobación en el panel. Está listo y esperando el primer artículo.

¿Tu negocio necesita algo así?

Empezar ↗

Cuéntanos qué vendes, qué te frena y para cuándo lo necesitas. En un día sabes si podemos, cuánto cuesta y cuándo estaría.

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