Caliber·Studio Cotizar ↗

Un menú que no se podía leer


El punto de partida

Fondo negro, texto encima del logotipo, y una foto distinta por producto: distinto fondo, distinta luz, distinto encuadre. Un menú vive de sus fotos, y ésas eran el problema.

Lo que sustituyó a esa pantalla es lo que ocurre al abrir el sitio hoy.

El sitio anterior de Chilita junto al nuevo, los dos en un teléfono
Antes y después, en el teléfono. El botón verde de la izquierda es el que traía el plugin.
Y así abre hoy: el titular entra y el chamoy cae sobre la manzana.

El chamoy cae al bajar


El momento

La manzana entra cruda y sale cubierta. No es un video que se reproduce solo: son doscientos cuarenta y dos cuadros gobernados por el scroll, así que el ritmo lo pone quien mira.

Por eso ocupa una pantalla entera.

Tres teléfonos con la manzana cruda, a media caída del chile y ya cubierta
Tres momentos del mismo scroll. La transición entera cabe en cuatrocientos píxeles de recorrido.
El sitio entero, en el teléfono.

Precio a la vista, sin preguntar


El menú

Cada antojo con su foto, su descripción y su precio. Es exactamente lo que antes había que pedir por mensaje, y lo que hacía que muchas conversaciones no llegaran a pedido.

Dos teléfonos con la rejilla del menú de Chilita
Once antojos con precio, el mismo encuadre y el mismo fondo en los once.
El menú completo de Chilita en pantalla de escritorio
El mismo menú en escritorio.

El pedido llega escrito


La ficha

Se elige sabor y cantidad, el total se arma en la propia página, y el botón abre WhatsApp con el mensaje ya redactado: qué, cuántos y cuánto. El cierre sigue ocurriendo por donde siempre ocurrió, pero deja de teclearse lo mismo.

El envío se cotiza por zona, y así está dicho.

El mismo molde sirve para lo que se pide por pieza, para lo que se arma eligiendo sabores y para lo que ni siquiera tiene precio fijo. Un molde que sólo sirve para el producto estrella es una página; éste es un página.

Tres fichas de Chilita: la rosca de papa, la charola Chilita Suprema y las gomitas
Un molde para tres formatos distintos: la rosca que se arma con tres papas, la charola de 24 cm, y la bolsa que se cotiza.
La ficha de la rosca de papa y, al lado, el mensaje de WhatsApp que genera
El mensaje sale con el tamaño, las tres papas y el total. Del otro lado sólo hay que contestar.
La ficha de la Manzana Chilita con su precio y la barra de pedido
La barra de pedido se queda fija: el total viaja contigo mientras lees.

El pedido grande tenía que caber


Eventos

El sitio viejo sólo atendía al antojo de la tarde. El cumpleaños, la posada y los quince (el pedido que se aparta con semanas y multiplica el ticket) no tenían por dónde entrar.

Ahora tienen su propia página, y el chamoy de la casa tiene la suya: es la razón para pagar más, y no estaba dicha en ningún lado.

Las páginas de eventos y del chamoy de la casa, en dos teléfonos
Dos páginas nuevas: la del pedido grande y la del ingrediente que lo justifica.

Lo único que ya funcionaba


La prueba

Sus clientas ya publicaban lo que recibían. Eso era lo mejor que tenía el sitio viejo y fue lo único que se conservó: las historias reales y el feed, ordenados pero no retocados.

Las historias de clientas y el feed de Instagram, en dos teléfonos
Una clienta con su charola contesta la pregunta mejor que cualquier texto.

Dónde está hoy

El sitio está vivo en chilitamia.com.mx y los pedidos siguen entrando por WhatsApp, que es por donde su clienta ya escribía.

La línea dulce (manzanas y fresas con chocolate, galletas personalizadas) sigue anunciada como próxima: el sistema está construido para dos mundos y por ahora sólo uno tiene catálogo.

¿Tu negocio necesita algo así?

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Cuéntanos qué vendes, qué te frena y para cuándo lo necesitas. En un día sabes si podemos, cuánto cuesta y cuándo estaría.

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