Una frase antes que un producto
La portada
La portada abre con una frase a tamaño de titular, antes que con la foto del producto. Entra palabra por palabra, cada una con su propia máscara y su propio retardo, así que el bloque tarda en montarse lo que tarda en leerse.
Debajo, tres cifras suben contando. Es el mismo recurso con otra función: dar un motivo para no bajar todavía.
No fabricamos almohadas
El argumento
La sección que sigue a la portada no enseña producto. Es una frase centrada a tamaño de titular, con la mitad en cursiva y un filete corto debajo. Nada más en toda la pantalla.
Dedicarle una pantalla entera a una sola frase es LA decisión de estructura del sitio: antes de la ficha va el motivo, y el motivo se lee sin competencia.

Una tabla que no parece una tabla
La ficha
La parte difícil de esta página es la lista de especificaciones: cuatro filas de datos secos que en cualquier tienda salen como tabla gris. Aquí van numeradas, con el rótulo arriba en cuerpo pequeño y el dato abajo en el serif del titular, separadas por un filete finísimo.
El precio tampoco vive en una barra aparte: es una placa que flota sobre la foto. Y la misma retícula aguanta en el teléfono, donde las filas se apilan sin cambiar de sistema.

El sitio te hace una pregunta
La interacción
Cinco pastillas con los patrones de dolor. Al elegir una se reescribe el panel entero, el párrafo, la tarjeta de la derecha y la cita, sin que nada cambie de sitio.
Es la única parte del sitio que responde, y por eso va enseñada de dos maneras: dos estados congelados uno al lado del otro, y el cursor pulsando sobre el sitio en vivo. Un solo estado no probaría nada.

Los datos
Las cifras van en el serif del titular y en la tinta de la marca, sin caja de color y sin icono al lado. Se leen como parte del texto porque son parte del argumento, y no un adorno intercalado.
El rótulo va arriba en cuerpo pequeño y la cifra debajo, grande, con su unidad en un tono más bajo. La fila entera se lee de un vistazo y sin una sola negrita.

Align es el primer capítulo
El catálogo que todavía no existe
Cuatro tarjetas en fila y sólo una activa. Las otras tres llevan su etiqueta de estado, próximamente y en desarrollo, con su nombre y su descripción ya escritos.
Enseñar lo que aún no existe obliga a que el estado sea un componente real: tres etiquetas con tres tratamientos distintos, legibles a distancia.

En el teléfono todo se recoloca
En la mano
El titular baja a tres líneas, las tres cifras de la portada pasan a una sola fila y la barra de compra se queda pegada abajo con el precio a la vista.
El orden de lectura llega entero, frase, promesa, ficha, porqués y pregunta.
Dónde está hoy
El sitio está vivo en levia.care y lo que se ve arriba es el home tal como está hoy.
La marca ya trabaja en su segundo producto, con un mundo visual propio, y esa parte no entra en este caso.
